Blog de Carmelo Sierra

De la reflexión al resultado

En mi empresa familiar, nos hablamos pero no nos escuchamos

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Seguramente me habréis escuchado o leído alguna vez que la Comunicación es el problema número uno en las empresas, y como no, tampoco se escapan de ello las empresas familiares, y diría que aquí, todavía es más grave las situaciones que se viven, porque se mezcla la familia y la empresa. He tenido la oportunidad de estar con familias empresarias gestionadas por hermanos, hermanos que en las sesiones individuales, quieren con locura a sus hermanos, los defienden a muerte, en fin, lo que se haría por un hermano, sin embargo, en el momento que se ponen a entablar una conversación conjunta, una reunión, el tema se complica y aparece finalmente la frase determinante “hemos discutido, estamos en un conflicto continuo”.

Está demostrado que las empresas familiares se destruyen más por aspectos familiares (y principalmente por conflictos) que por aspectos estrictamente empresariales.Y volviendo a la comunicación que debe ser la herramienta para solucionar dichos conflictos, no es lo mismo oír que escuchar, y dentro de la escucha, todavía deberíamos distinguir entre escuchar activamente y escuchar empáticamente.

Suele suceder que ambas partes (hermanos que discuten) tienen visiones diferentes, no solo de la empresa, sino de la vida en general. Uno impone, el otro cede, uno es extrovertido, el otro introvertido, uno es nervioso, el otro es calmado y así podríamos decir multitud de características antagónicas, pero lo que sí, suele ser común a ambos es lo que les debe unir ante todo, que es hacer todo lo posible por el crecimiento de la empresa familiar, por su continuidad, por hacerlo con los valores que han aprendido seguramente de sus padres… esa es la Visión conjunta que tienen y esa es la palanca emocional a la que deben agarrarse para llegar a un consenso en sus decisiones.

Si se llega a asumir que ambos tienen la misma visión, no habrá ninguna duda ante los obstáculos que tendrán que afrontar y no habrá nada ni nadie que les desvíe de esa visión conjunta, un proyecto empresarial compartido. Llegar a esa visión conjunta, por supuesto no es fácil. Ahí está el agente externo (consultor) que puede ayudarles a centrar sus esfuerzos hacia una misma dirección y sentido para reflexionar, diagnosticar, formular e implantar diversas estrategias que hagan de la empresa familiar una empresa competitiva y adaptada al mundo cada vez más globalizado y cambiante.